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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Abril 24 / 2019

Los peligros de Internet

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Miren Ayesa

VITORIA-GASTEIZ, PAÍS VASCO - Angels, lolitas, boylover, preteens, girlover, childlover, pedoboy, boyboy, fetishboy o feet boy son algunas de las palabras que utiliza la gente pedófila para encontrar pornografía infantil en Internet. Una vez más, las nuevas tecnologías aparecen como herramientas para difundir información, pero algunas personas las utilizan de manera inadecuada o delictiva, en este caso para difundir material pornográfico pedófilo o contactar con gente menor de edad.

Internet es una herramienta muy valiosa hoy en día, pero también es una de las menos controladas. Por ello, seguir el rastro de personas pedófilas y pederastas se hace difícil. En este sentido, es muy importante que los padres y las madres sean las personas que velen por la seguridad de sus hijos e hijas.

Según un informe elaborado por el FBI, que ayuda a identificar a personas pedófilas en la red, algunas personas se identifican como pedófilas o pederastas mediante unos símbolos en forma de anillos, cadenas o tatuajes. Así es cómo se reconocen entre sí. Entre estas imágenes se encuentran unos triángulos azules , que evidencian que a la o a el individuo le gustan los niños, mientras que los corazones rosas se relacionan con las niñas. La mariposa bicolor significa que le gusta ambos sexos.

Por otro lado, otro de los fenómenos que existen hoy en día es el grooming, que consiste en el acoso sexual a menores vía Internet. La persona adulta se hace pasar por otro u otra menor y comienza a mantener comunicación con la niña u el niño mediante correos electrónicos o chats para así conseguir material o incluso quedar con el o la menor.

La gente que intenta contactar con personas menores de edad suele buscar páginas de videojuegos en línea, redes sociales o en general, páginas de temas dirigidos a menores. Las páginas como MySpace, Cuentista o Facebook les dan a estas personas facilidad para tener información de una niña o un niño, además de la posibilidad de contacto.

Algunas asociaciones, como la Asociación Contra la Pornografía Infantil (ACPI), muestra algunas normas para padres y madres: sentarse con sus hijos e hijas cuando quieran navegar, tener el ordenador en un lugar donde suele haber gente, vigilar el tiempo que pasa en Internet, limitar el acceso mediante programas protectores o animar a su hijo o hija a que le cuente la información extraña o amenazadora que le sea enviada o encuentre en la red.


El anonimato es una de las características de Internet, y aunque a menudo es difícil detectar actividades que resulten peligrosas para los niños y las niñas, empresas como Yahoo, Google o Microsoft trabajan para detectar gente sospechosa en la red. Además, muchos países poseen un departamento específico dentro de las fuerzas de seguridad para estos casos donde se pueden realizar denuncias anónimas.

El año pasado Alberto Mejía Hernández, encargado del Departamento de Investigación de Delito Tecnológico de la Oficina Central de Interpol en El Salvador, advertía que estos delitos eran difíciles de comprobar porque el país no tiene una legislación específica sobre la protección en Internet.

Movimiento activista pedófilo

Internet no sólo se ha convertido en una plataforma para material pornográfico infantil o para contactar con gente menor de edad, si no que también se ha convertido en un altavoz para movimientos que abogan “por la aceptación social de la atracción romántica de las personas adultas hacia los y las niñas”, según las palabras de la organización neerlandesa MARTIJN, la más numerosa después de la norteamericana Asociación Norteamericana por el Amor entre Hombres y Niños, NAMBLA.

Este movimiento fue creado en los Países Bajos a finales de 1950 por Frits Bernard. En los años 70 tuvo un pequeño auge y se extendió por Alemania, Francia, Dinamarca y Reino Unido. Para la siguiente década estos movimientos decayeron y hoy en día no tienen nada de popularidad.

La mayoría de psicólogos y psicólogas consideran que las personas que forman este movimiento tratan de distorsionar cognitivamente la realidad. La socióloga Mary de Young coincide en este tema y argumenta en un estudio sobre la literatura publicada por estas organizaciones que “utilizan estrategias para su aceptación pública utilizando terminología neutral, cambiando palabras como abuso sexual por sexo infante-adulto, o cuestionando el daño causado”.

 

El año pasado, el fiscal adjunto de la Sala de Menores del Tribunal Supremo Español, José Miguel de la Rosa, alertó que cada día se crean 500 páginas de pornografía infantil en Internet, mientras hace 40 años, cuando no existía la red, “era una cuestión entre un número limitado de personas”.

Así, Internet ha hecho que muchas personas en el mundo compartan archivos de forma gratuita y a nivel global, por lo que este fenómeno ha pasado a tener una magnitud global y por lo tanto, más difícil de erradicar, aunque no imposible.

 

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