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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Febrero 19 / 2019

Caza de brujas

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“La Jerarquía de la Iglesia Católica hace caso omiso de lo que dicta el Código, las juzga, las condena y hace que leyes civiles sean modificadas en base a principios morales y religiosos”
Por Miren Ayesa

País Vasco, Vitoria-Gasteiz- Como si se tratase de la España de la Edad Media, el Papa Benedicto XVI llegó a Madrid el pasado mes de agosto anunciando que todas las mujeres que hubiesen abortado iban a ser perdonadas si acudían entre el 15 y el 22 del mismo mes a uno de los 200 confesionarios portátiles que el Arzobispado dispuso en el parque del Retiro. Durante la Jornada Mundial de la Juventud 2.000 sacerdotes fueron autorizados a remitir la excomunión a las mujeres que se mostrasen “verdaderamente arrepentidas”.
 
el-aborto_ctabuPara empaparme un poco de este tema, y como me imaginaba que no todas las personas católicas piensan como los mandamases de la Iglesia, he querido hablar sobre el tema con representantes de la  Organización Salvadoreña Católicas por el Derecho a Decidir.
 
¿Qué opinan sobre “La fiesta del perdón” de Madrid?


Realmente habría que partir de ¿qué grupos de la iglesia pudieron costearse un viaje a Madrid a ese encuentro con el Papa?; ¿fueron las mujeres de los barrios y colonias más empobrecidos de América Latina, de El Salvador? Tuve la oportunidad de ver los y las peregrinas en el aeropuerto portando teléfonos de última generación, una maleta de marca, y después de un sondeo rápido pude constatar que se trataba de las comunidades católicas de las zonas más pudientes de San Salvador.


Entonces, ¿de qué “penitencia conveniente” se estaba hablando en Madrid para las mujeres que confiesen que han abortado? La misma jerarquía de la Iglesia Católica sabe a través del Derecho Canónico que: “Quien procura el aborto, si este se produce, incurre en excomunión “latae sententiae”. Sin embargo, algunas estudiosas y estudiosos consideran que en el marco de libertad de conciencia, la persona puede juzgarse a sí misma de acuerdo a lo que establece el Código; y para que éste sea aplicable es necesario especificar en qué condiciones se dio el aborto y de ahí dependerá sí se aplica la pena o no.


Este mismo Código especifica en su canon 1323 varias atenuantes para considerar que no se cometió pecado al interrumpir el embarazo; estos son: cuando la mujer es menor de 16 años, cuando actuó presionada por miedo o para evitar un daño grave, cuando ignoraba que infringía alguna ley, si actuó en legítima defensa o por violencia o de manera accidental y cuando la mujer carecía de razón o sufría alguna deficiencia mental.


Como podrá comprenderse, en América Latina y en el caso específico de El Salvador las mujeres tienen atenuantes de sobra para no sentirse culpables de interrumpir su embarazo; sin embargo, la Jerarquía de la Iglesia Católica hace caso omiso de lo que dicta el Código, las juzga, las condena y hace que leyes civiles sean modificadas en base a principios morales y religiosos.

¿Creen que el aborto es un derecho?


El aborto es un tema tan vital como polémico. Sin embargo a lo que tenemos derecho es a que se pueda despenalizar la conciencia de las personas para tomarcatolicas_aborto_ctabu las decisiones éticamente responsables en materia de sexualidad y reproducción. Y eso pasa por hacer una amplia revisión y análisis que permitan aclarar las concepciones que sobre la sexualidad y la reproducción han tenido las ideas religiosas tradicionales en contraposición de la realidad actual de muchas mujeres jóvenes pobres de nuestros países y la nula garantía que éstas tienen de acceder a sus derechos sexuales y reproductivos más básicos.


En El Salvador la interrupción del embarazo está totalmente prohibida desde 1998, incluso en caso de que la madre o el feto corra peligro ¿ha habido un retroceso?,

¿tiene la religión algo que ver?


Es un gran retroceso que no solamente vulnera la vida de las mujeres día con día, sino también las criminaliza. En la actualidad mujeres jóvenes y en condición de pobreza son denunciadas desde los hospitales públicos, por abortos, incluyendo abortos espontáneos, violándoseles el derecho a la presunción de inocencia. A la vez, los casos de mujeres con partos prematuros no asistidos, que presentan cuadros de anemias perniciosas o estados graves de desnutrición y tienen una pérdida por desprendimiento prematuro de la placenta, están siendo condenadas con penas de hasta 30 años cárcel.


Y todo esto porque en 1997 una propuesta de reforma a la ley presentada por las organizaciones feministas desencadenó que los sectores más conservadores del catolicismo gestaran una campaña que dio como resultado la penalización absoluta del aborto en 1998 y una modificación a la Constitución de la República en su artículo 1 al siguiente año.


Diez años más tarde, en 2008 todos los diputados y diputadas, motivadas por intereses electorales, por una doble moral y presiones de los grupos conservadores de la Iglesia firmaron el mal llamado “Libro de la Vida”. Es una pequeña y al mismo tiempo garrafal muestra de la injerencia religiosa en la esfera política del país.


¿La Iglesia católica se opone al aborto por estar a favor de la vida o hay otros intereses?


Estar a favor de la vida es estar a favor de la libertad de conciencia y del respeto a los derechos humanos de las mujeres.


Muchas de las argumentaciones de la jerarquía católica están basadas en una moral cuya base es filosófica y cabe decir que en 2.000 años de cristianismo la postura sobre el aborto no ha sido uniforme, siempre ha habido posturas encontradas. Lo sucedido en Madrid no es más que una política publicitaria para seguir teniendo los favores de un sector social que además de conservador es el que se puede pagar sus “indulgencias papales”.


Ustedes como católicas y grupo a favor de los derechos reproductivos de las mujeres ¿se han sentido alguna vez incomprendidas?


En realidad incomprendidas no sería la palabra apropiada, más bien el sistema derosarios_ovarios_ctabu poder hegemónico ejercido desde la autoridad masculina niega, invisibiliza y estigmatiza todo acceso que las mujeres podamos tener al control de nuestros cuerpos, bajo la visión de que el acto sexual está restringido a la procreación y no al placer. Evidentemente, en la jerarquía de la Iglesia Católica quienes tienen el poder son los hombres, también en los tres órganos del Estado en nuestro país, entonces, ¿qué podemos esperar nosotras las mujeres?

En cuanto a la sociedad en general, responde a una doctrina cristiana que de ética y humana tiene muy poco. Pero eso se lo debemos a obispos de la iglesia que se pasan por encima el Código de Derecho Canónico y no fomentan una fe basada en las enseñanzas de Jesús que fue justo, misericordioso y reconoció en la mujer su dignidad como persona sujeta de derechos; sino todo lo contrario, se fomenta un sistema que permite la perpetuidad de estos clérigos en las esferas políticas y económicas, donde las mujeres somos un instrumento más para demostrar el ejercicio del poder masculino.


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